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¿Qué significa que OEA active la Carta Democrática en caso Venezuela?

Escrito por el 31 mayo, 2016

Luis Almagro solicitó, de manera urgente, convocar el Consejo Permanente entre el 10 y 20 de junio.

Por:  SERGIO GÓMEZ MASERI |

El secretario general de la OEA, Luis Almagro (izq.) y el presidente venezolano, Nicolás Maduro (der.).

Foto: EFE y AFP

El secretario general de la OEA, Luis Almagro (izq.) y el presidente venezolano, Nicolás Maduro (der.).

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El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, sentó este martes un nuevo precedente al invocar la Carta Democrática de la OEA para forzar la discusión sobre la crisis que vive Venezuela, pero sin el consentimiento de Caracas o de uno de los países miembros.

Almagro, que venía estudiando este paso desde hace varias semanas,presentó al Consejo Permanente de la organización un detallado informe de 132 páginas en el que explica su decisión, con evidencia de lo que considera una “alteración del orden constitucional” en el vecino país que afecta gravemente el orden democrático y por lo tanto justifica la activación de la Carta Democrática. (Lea también Secretario de OEA llama ‘mentiroso, traidor y dictadorzuelo’ a Maduro)

“Tengo el agrado de dirigirme a usted (Consejo Permanente) a los efectos desolicitar la convocatoria a una sesión urgente del Consejo Permanente de los Estados Miembros entre el 10 y el 20 de junio de 2016, conforme al procedimiento establecido en el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana de acuerdo al cual (…) el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente”, dice Almagro en su carta.

La jugada de Almagro, hay que aclarar, solo provocaría un debate en el seno del Consejo, que es quién debe decidir si aplica otras disposiciones que contempla la Carta, entre las que está la suspensión de un país donde considera se ha roto el orden democrático.

El Secretario lleva varios meses enfrentado con el gobierno del presidente Nicolás Maduro, al que acusa de afectar normas esenciales como la separación de poderes, la persecución política contra la oposición y la libertad de expresión.

Pero su decisión de invocar la Carta llegó pocos días después de que la Asamblea Nacional de Venezuela -controlada por la oposición- se lo pidiera formalmente durante un encuentro en Washington.

El gobierno de Maduro -que rechazó de inmediato la movida de Almagro- viene insistiendo desde hace semanas que solo los estados pueden invocar la Carta y que, además, en el país no se ha presentado un rompimiento del orden constitucional que amerite su activación.

De acuerdo con fuentes diplomáticas, la maniobra del Secretario fue astuta pues en lugar de limitarse a trasmitir al Consejo el pedido de la Asamblea de Venezuela, presentó una valoración muy detallada que obligará a que los países se pronuncien de una u otra manera.

Lo que sigue

Por el momento el caso queda en manos de la Cancillerías de los 34 países miembros que tienen hasta el 20 de junio para reaccionar y adoptar una posición.

No es una casualidad que el plazo solicitado por Almagro -del 10 al 20 de junio- coincide con la Asamblea General de la OEA, que se realizará en República Dominicana durante esos mismos días. Y aunque el tema de Venezuela no está en la agenda para esta cita, lo más probable es que se convierta en el epicentro de la reunión, con lo cual el secretario se asegura que sea discutido al más alto nivel.

En cualquier caso, la decisión de Almagro ya ha provocado la activación de un proceso con resultados impredecibles y que tardará un buen rato en resolverse.

El primer round será este mismo miércoles en el Consejo Permanente en Washington. Argentina, mostrando rápidamente que bajo el presidente Mauricio Macri las cosas son a otro precio, pidió una sesión extraordinaria del Consejo para estudiar la situación.

En principio, lo que se espera de esta cita es tantear la situación entre los países -quienes están a favor y quiénes en contra- y quizá algún tipo de pronunciamiento que haga un llamado al diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición. Así mismo, que la OEA ofrezca sus buenos oficios para mediar.

La idea sería evitar que el tema pase a mayores y todo pueda resolverse por la vía del diálogo. Ese tipo de acción requiere de una mayoría simple para ser aprobada y se anticipa que Caracas hará todo lo posible para frenar cualquier pronunciamiento de la OEA.

Se trata del inicio de un largo proceso de negociación, pues, como aclaran las fuentes diplomáticos, la misma Carta Democrática da prioridad a los esfuerzos de mediación antes que las posiciones de fuerza.

En principio si las negociaciones fracasan, entonces se podría citar a una Asamblea Extraordinaria con los cancilleres de los estados para que estos decidan si se procede a la suspensión de Venezuela de la OEA. Algo similar a lo que ocurrió con Honduras en el 2009 tras el golpe contra el presidente Manuel Zelaya.

Sin embargo se trata de un escenario improbable pues de entrada se requiere la aprobación de dos tercios de los países miembros. Y Venezuela cuenta con el apoyo irrestricto de OEA (los ALBA) y tácito de muchas naciones caribeñas a las que les ha subsidiado petróleo.

Además, como le decía Michael Shifter a este diario los países ni siquiera van a aceptar «la invocación la cláusula democrática como lo pidió la Asamblea venezolana (a través de Almagro). Se trata de un proceso político, y muchos gobiernos no están dispuestos a sentar un precedente que pueda afectarlos en el futuro».

Pero lo que es claro es que la postura de Almagro le genera algo de presión al gobierno de Maduro que quizá termine aceptando algún tipo de mediación. Así mismo expone a los países miembros y los fuerza a tomar una decisión que -favorable o desfavorable para Venezuela-, sin duda es incómoda.

‘Campaña de desprestigio’

Tras el anuncio del secretario de la OEA, el presidente Maduro denunció ser nuevamente víctima de una campaña de desprestigio mundial. Aseguró que es objeto de los ataques de la «oligarquía mundial y sus títeres», a través de cualquier medio, incluyendo fotografías.

«Es una campaña mundial brutal. No se había visto una campaña contra Venezuela como la de ahora, pero esa campaña también la vamos a derrotar, con el amor del pueblo, unidos», expresó durante la marcha de transportistas que se realizó este martes en Caracas y llegó hasta el Palacio de Miraflores.

La actividad incluyó una caravana de motorizados que partió desde el Parque Generalísimo Francisco de Miranda, en el este de Caracas, hacia Plaza Venezuela. Allí, se unió a otra movilización de trabajadores del sector transporte hasta llegar a la sede del Gobierno Nacional, en el centro de la capital.

SERGIO GÓMEZ MASERI*
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En twitter @sergom68

*Con El Nacional / GDA (Venezuela).

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